Seis consejos para escoger un guía en Marruecos

08/05/2019

¿Cómo escojo un guía marroquí que me explique lo más importante de la ciudad en la que estoy? ¿O quizás no merece la pena pagar para que cuenten poco más de lo que puedo leer en mi guía de Marruecos?

Está claro que todos nos hemos hecho estas preguntas alguna vez. Pero no todos los viajeros son iguales, claro está, unos necesitan más información que otros: hay a quien le basta con unas nociones básicas de historia o con algún recorrido que pueda encontrar en su guía turística de Marruecos o de la ciudad en la que se encuentre y hay quien desea una información que vaya más allá de lo que puede contar una guía escrita, tanto desde un punto de vista histórico, como de costumbres o tradiciones e incluso está deseando que alguien le muestre ese rincón escondido que, por sí mismo,  solo descubriría con una gran dosis de suerte.

Nuestra opinión es que una visita o recorrido guiados por un buen guía profesional la primera vez que llegas a una ciudad donde hay mucho que ver y que experimentar, es un tesoro de información, una buena parte de la cual no estaría a tu alcance de otra manera. Y desde luego no está reñido con que más tarde y en los días posteriores, descubramos otro montón de cosas por nosotros mismos, internándonos solos en la maraña de calles de la medina o vagabundeando sin rumbo definido por donde nos apetezca.

En cualquier caso, la elección es sólo tuya, pero para elegir un guía en Marruecos seguro que te ayudan estos seis consejos que te damos basados en nuestra experiencia de muchos años:

  1. Escoge un guía oficial. Esto no significa que no pueda enseñarte bien o relativamente bien la ciudad alguien que no lo sea, pero has de saber que si no es un guía oficial, estás apostando fuerte. Los guías no oficiales, es decir cualquiera que se presente al viajero como guía sin serlo y le convenza para dejarse guiar por él y después pagarle por ello, no tienen la formación ni el control por parte de las autoridades necesarios para ejercer esa función y son muy perseguidos por la policía y por los guías oficiales. Conocemos a viajeros que han sido robados por estos personajes o por otros confabulados con ellos y otros que en medio de la visita han salido corriendo al cruzarse con la policía (aunque quizás tú nunca llegues a enterarte porque la policía en el corazón de las medinas es siempre, o digamos casi siempre, secreta) o con un guía oficial que le increpa.
  2. Asegúrate de que habla español, o el idioma que sea, muy correctamente y con soltura. Es muy importante que tanto si quieres un guía en español (como si vas a aceptar uno que trabaje en otro idioma) no contrates a alguien que «chapurrée», y no digamos que entiendas con dificultad, porque no merecerá la pena. La cantidad de información que vas a recibir es directamente proporcional al dominio de la lengua en que te la transmita. Si tiene dificultades para expresarse en español, por ejemplo, la información será, con seguridad, escueta, limitada y poco profunda y los rasgos de humor inexistentes. Estará deseando acabar cuanto antes para cobrar y sentir que ha salido del aprieto.
  3. No dudes en escoger como guía a una mujer. Hay muy pocas mujeres guías oficiales en Marruecos. Pero cada vez hay más. Y como en tantos otros contextos están luchando encarecidamente por ser respetadas en el ejercicio de su profesión. Esto quiere decir que, con toda probabilidad, serán amables, se esforzarán por responder a todas tus expectativas como cliente y quedarás muy satisfecho de su trabajo. Así que te sugerimos que si tienes la oportunidad, contrates a una de ellas, porque además así pondrás tu granito de arena para ayudarles. Te aseguramos que será una buena experiencia. Eso sí: recuerda que ni besos ni abrazos, porque les pondrías en un compromiso y probablemente les saques los colores. Si les estrechas la mano y después te llevas esa mano al pecho quedarás como una persona educada y le causarás una estupenda impresión.
  4. Establece de antemano la duración de la visita sin incluir la visita a tiendas. ¿Cuánto va a durar? ¿Dos horas? ¿Tres? Perfecto, pero sin tiendas. Nuestro consejo es que le digas que no te importa —incluso te gusta— que te lleve a alguna tienda cuando hayáis terminado el recorrido. Esto le encantará porque podrías comprar algo de lo que se llevará una comisión y a ti quizás te venga bien porque nunca se sabe dónde está ese recuerdo de Marruecos del que te vas a enamorar. Pero después del recorrido. Si durante el recorrido te detienes en alguna tienda porque algo llama tu atención que sea porque tú quieres.
  5. Dile a tu guía lo que más te interesa saber o visitar. Ten en cuenta que tu guía no te conoce y realmente quiere agradarte. Necesita condensar, en dos o tres horas, todo lo que sabe o podría enseñarte para que te lleves una buena impresión de él y de su ciudad. Claro que hay un recorrido establecido que es el que suele hacer pero estará encantado de que le digas si te gusta mucho la historia o te apasiona el arte, si lo que más te interesa son las tradiciones árabes o sus costumbres, si estás interesado en saber más sobre su religión o su gastronomía y un etcétera tan largo como quieras. De esa manera, él se sentirá más próximo a ti y se esforzará por profundizar un poco más en lo que más te interese. Y por supuesto, si te interesa todo, díselo también. A cualquier persona le encanta saber que el visitante se muestra sinceramente interesado por su ciudad y su cultura, pues a ellos también.

    Y una cosa más en este punto: no dudes en pedirle cualquier recomendación: ese restaurante popular que a él le encanta, ese hamman tradicional donde se respira autenticidad, ese mercado sobre el que en alguna parte has leído pero que no aparece en tu guía, esa terraza desde la que disfrutar del atardecer o esa tienda especial para comprar especias.

  6. Si hay alguna circunstancia especial en tu grupo, que necesita ser tenida en cuenta, díselo antes de empezar y observa qué cara pone. Si claramente es algo que no le gusta, que no aprueba o que le incomoda, descártale porque repercutirá negativamente en la calidad de la visita guiada. Si tu guía no va a sentirse cómodo mejor buscar otro. Además a los guías no les gustan las sorpresas una vez iniciado el recorrido o la visita, pero probablemente no pondrá ninguna pega si lo sabe antes de empezar. Aquí van algunos ejemplos: si hay alguna persona que no oye muy bien o que necesita caminar lentamente por cualquier circunstancia, si alguien no puede subir ni bajar escaleras, si vas a realizar la visita con niños muy pequeños, si llevas a tu perro contigo, etc.